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14 de noviembre de 2013

Muere un hombre mientras ambulancia y Policía se pierden por el Polígono

Probablemente, ya estaría muerto, y los efectivos médicos no habrían conseguido nada. Pero mientras sus vecinos practicaban el masaje cardíaco a Jesús, se desesperaban mientras escuchaban las sirenas de las ambulancias buscando por el Polígono su domicilio. Algunos tuvieron que salir a la calle y comenzar una insólita persecución durante minutos que se les hicieron interminables. Al final, los servicios sanitarios sólo pudieron certificar la muerte. Y mientras esperaban al juez que haría el levantamiento del cadáver, la queja unánime entre los vecinos fue creciendo en intensidad:había que conseguir una mejor señalización de sus domicilios, y que el GPS recogiera correctamente su dirección.


Fue sobre las once de la noche del sábado, cuando este vecino del Polígono cayó fulminado en su unifamiliar, situado en la urbanización Valdecavas. Su mujer llamó de inmediato a los vecinos y empezaron a organizarse. Dos de ellos practicaban el masaje cardíaco, mientras que otra pedía una ambulancia para la vivienda situada el la urbanización Valdecavas, en la Vía Tarpeya número 7 del Polígono.
Jesús Guerra es uno de los vecinos que estaba practicando el masaje cardíaco. Cuando escuchó las sirenas y no llegaba la ambulancia, salió a la calle, para comprobar que al término de Guadarrama, había tomado la dirección contraria, probablemente en dirección a la urbanización Vía Tarpeya. Al rato, el vehículo regresó, y Jesús y más vecinos intentaron pararlo sin éxito. Tuvieron que recurrir al primer coche que pasaba por la calle para pedirle que persiguiera a la ambulancia y le señalara la dirección correcta, ya a la altura de la obras del hospital. Habían pasado quince minutos desde las primeras sirenas.
Tampoco la Policía Nacional supo encontrar la dirección. Después de dar varias vueltas despistada por el Polígono, fue a encontrarse con una amiga de la hija del fallecido, que estaba buscando el mismo lugar. Ella supo dar más indicaciones a los agentes y les guió hasta las luces de las ambulancias.

Soluciones. Han sido ya varias las veces en las que las ambulancias u otros servicios no han encontrado alguna dirección entre las urbanizaciones del Polígono. Así lo denuncia Tomás Merino. Cuando la ambulancia llegó, Tomás estaba practicando el masaje cardíaco al fallecido. Desde ese momento, no paró de repetir que había que buscar una solución, porque eso no se podía repetir.
En distintas calles del Polígono, no viene a coincidir el callejero municipal con lo recogido en Google y los GPS. A esta dificultad, se une la falta de señalización de las calles. Jesús Guerra entiende que sería necesaria una actualización de las nuevas tecnologías, pero también que se señalicen mejor las distintas urbanizaciones desde Vía Tarpeya.


Desde el Ayuntamiento deToledo, el portavoz municipal Rafael Perezagua, se limitó ayer a manifestar que «el callejero está correcto». Recientemente, la Asociación de Vecinos El Tajo ha reivindicado que sea el Consistorio el que pida a Google que corrija los fallos de su callejero, con lo que los GPS lo actualizarían. También lleva tiempo pidiendo que en cada calle del barrio se ponga su nombre. Perezagua afirmó que «estoy seguro que el Ayuntamiento tiene que hacer siempre mucho más de lo que hace, y para algunos seremos una ventana no pequeña, sino esa ventana de cuatro hojas en la que entra todo, y en eso estamos continuamente».


Fuente La tribuna de Toledo

La mayor catástrofe ecológica de España se cierra sin culpables

Hace 11 años, el Prestige, un barco petrolero que partió desde San Petersburgo con 77.000 toneladas de fuel en su interior, zozobró frente a las costas de Galicia. La agonía del buque duró casi una semana, durante la cual el crudo no dejó de salir, contaminando así miles de kilómetros de litoral. 

Ayer, la Justicia determinó que esa catástrofe medioambiental, una de las peores de la Historia de España, no tiene unos culpables claros, al absolver tanto al capitán del barco, Apostolos Mangouras y al jefe de máquinas del buque, Nikolaos Argyropoulos, como al exdirector general de la Marina Mercante José Luis López Sors por los delitos contra el medio ambiente de los que eran acusados. Solo el primero de los imputados fue condenado a nueve meses de prisión por un delito de «desobediencia grave».

Según la sentencia de la Audiencia Provincial de La Coruña, contra la que solo cabe un único recurso extraordinario de casación ante el Tribunal Supremo, no se puede determinar, con cierto consenso técnico, las dos controversias fundamentales del caso Prestige, en las que se basaban las acusaciones más graves contra los imputados: el fallo estructural en las entrañas del buque y la decisión de alejar el petrolero de la costa.
Así, el fallo justifica la absolución del capitán, para el que se pedían 12 años de prisión, y el jefe de máquinas por los delitos medioambientales, al considerar «poco verosímil» que conociesen los defectos estructurales del buque o que «cooperasen» para ocultarlos.